Disfraces de Halloween

DISFRACES DE HALLOWEEN, CALABAZAS Y CHUCHES

Tal y como os prometimos, aquí estamos de nuevo para acabar de contaros un poco la historia de la fiesta de Halloween y como ha llegado a ser lo que conocemos actualmente.

¿Por qué nos disfrazamos en Halloween?

La respuesta primera e inmediata es porque nos encanta hacerlo. 🙂 También por influencia de la fiesta celebrada en Norteamérica y que nos ha llegado a través de múltiples series y películas. Pero, ¿por qué se disfrazaban ellos en Halloween? Y ¿por qué lo hacían en los orígenes celtas de esta festividad?

Como os comentábamos, aquella noche de celebración los celtas consideraban que el portal entre vivos y muertos permanecía abierto. Se disfrazaban como espíritus malignos, a través de trajes y máscaras, para ahuyentar a aquellos espíritus malignos. Adoptaban su misma forma para evitar ser dañados al pasar inadvertidos por ellos.

La idea, entonces, era seguir con vida al pasar desapercibidos. Además, evocaban de este modo a sus antepasados muertos. Telita marinera, ¿verdad?

En la actualidad se mantiene la costumbre de disfrazarse la noche de Halloween y todavía somos muchos los que optamos por disfraces “terroríficos” para esta celebración tan especial.

En el Rey del Carnaval, de hecho, tenemos toda una selección de disfraces de Halloween para mantener viva esta tradición quizá no tan americana como nos habían hecho pensar. 🙂

¿Y las calabazas de Halloween? ¿Eso de dónde viene?

Esta costumbre se basa en una leyenda también irlandesa. La leyenda de Jack O’Lantert. Este peculiar personaje pasaba los días bebiendo y jugando, con una vida un tanto… holgazana. Y ahí estaba Jack, tumbado bajo un roble cuando se le apareció el mismísimo diablo en persona. Aquí nuestro astuto personaje consiguió enganchar al diablo y terminó por hacer un trato con él para que no se quedase con su alma.

El asunto se puso tenso a su muerte, cuando le negaron la entrada al cielo por la vida que había llevado y se la negaron en el infierno por haber engañado al diablo. ¿Y ahora qué? Jack fue condenado a vagar por la Tierra hasta el día del juicio final. Para alumbrar su camino le dieron un nabo en cuyo interior llevaba una brasa que debía arder por siempre como un farol. Y ahí tenemos los “faroles de Jack” de los irlandeses.

Estamos de acuerdo, un nabo es un nabo y una calabaza es una calabaza. Pues aquí entra la parte más prosaica de la historia. Cuando los irlandeses llegaron a EEUU con sus costumbres se encontraron con que en aquel país había muchas más calabazas que nabos y, además, las calabazas eran mucho más fáciles de tallar. Ya está, ya tenemos ahí el origen de las calabazas de Halloween. Estas, por cierto, se usaban iluminadas para ahuyentar a los espíritus malígnos de las personas y las casas.

Disfraces de Halloween

Disfraces de Halloween, calabazas iluminadas… y muchas chuches.

Volvemos a Europa. Allá por el siglo IX se tenía la costumbre de ir por las casas solicitando “pasteles de difuntos”. Solían hacerlo mujeres de pocos recursos con sus hijos, personas pobres. A cambio de los pasteles, se comprometían a rezar oraciones por los difuntos de la casa. Esto, según la costumbre de la época, aceleraría el proceso para que el alma del fallecido entrase en el cielo.

En EEUU se adoptó está práctica para compensar los actos vandálicos que se cometían aquella noche (el Ku Klux Klan no ayudaba mucho). Para contrarrestar los actos vandálicos se propusieron alternativas como concursos de decoración de calabazas, concursos de disfraces de Halloween o la tradición de truco o trato, donde los niños se llevaban chuches y se comprometían a no hacer travesuras en agradecimiento.

Disfraces de Halloween

Lo cierto es que la tradición de Halloween bebe de muchas fuentes y el tiempo ha ido cambiando algunas de las prácticas. Pero en la actualidad podemos decir que cada año estamos deseando que llegue Halloween para ponernos nuestros super disfraces de Halloween. 🙂 Y vosotros, ¿cómo lo vais a celebrar?

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