No sin mi calabaza

Vamos a comenzar los preparativos para Halloween, y no puede faltarnos una buena calabaza. Además, podemos prepararla con tiempo, por lo que la actividad, a realizar en familia, todavía es más divertida. Lo primero es elegir la materia prima. La calabaza es el fruto de la calabacera, una planta robusta y de grandes flores, de la que se desconoce su origen, pues algunos la sitúan en México y otros en China o en India donde, además de decorar, se usaban como instrumentos musicales.

Concretamente, cuando hablamos de la calabaza de Halloween es aquella que se utiliza normalmente como decoración y suele tener grandes dimensiones. La calabaza de Halloween suele tener un intenso color naranja, con un peso de 5-6 kg, o más dependiendo de la variedad y la especie. Casi en cualquier frutería puedes encontrar este tipo de calabazas durante estos días.
En algunos lugares, como en Inglaterra, se presentan diversas variedades de este tipo de para estos días. Se trata de variedades de calabazas seleccionadas específicamente para este uso, es decir, decorativo o bien para que los niños se las lleven a cuestas. Hay que remarcar que se diferencian del resto de calabazas en que la piel no es tan dura y por dentro están semihuecas con el fin de que el proceso de agujereado sea realmente sencillo.

Lo primero que debes hacer es coger un buen cuchillo, un buen rotulador, y dibujar la cara que quieres que tenga la calabaza monstruosa. Las calabazas son irregulares por lo que es posible que a la primera no te salga bien. Tendrás que cortar la parte de arriba, como si fuera una cabeza, de manera circular, para poder ir sacando la carne de dentro.
Una vez conseguida la cara monstruosa deseada, tienes que saber que las calabazas en sí, sin abrir, duran mucho tiempo (no infinito) por tener una piel muy dura que las aísla muy bien del exterior, pero una vez abiertas (talladas) la calabaza puede durar como máximo 5 o 6 días (con suerte una semana!).